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Ocas y nieve

El termómetro marcaba bajo cero, pero viéndolas no lo parece, a ellas no les importa, no sienten frio.











































Y a pesar de la baja temperatura, de vez en cuando, los ánimos se calientan y saltan las chispas y hay pelea. Estos son dos machos peleándose (como no) por una hembra (bajo el agua. Pinchando sobre la fotografia se verá más grande y se puede apreciar mejor el "objeto" de la discordia)

El almuerzo de las golondrinas

Hay imágenes que no necesitan explicación y éstas hablan por sí solas.
Son, sencillamente, unos padres dando de comer a sus hijos.





























El baño de la tarde









Ocas bebés


Aquí aun son pequeñitas. La más grande que está delante vigilando es el padre. Mientras aun son pollitos no deja que nadie se acerque a sus hijos. Ni siquiera le gusta que nos acerquemos nosotros.
Cuando salen del huevo tienen un plumón algodonoso de color amarillo, algunos con una especie de mancha gris por el lomo. Son preciosas. No sé exactamente cuantos dias están con él así, porque la verdad es que nunca les llevé la cuenta, lo que sí que he me fijado es que es muy poco tiempo, y da paso a otro plumón blanquecino menos algodonoso y no tan bonito. En esta etapa están bastante feas, un poco desproporcionadas. Luego, ya en la ultima etapa les sale la pluma blanquisima, son una preciosidad.

Pollito

Pascual

Cisnes

Es una pareja, son aun jovencitos, pero aún así son enormes y majestuosos. Un placer para la vista.

Las ocas





Las ocas. Tan bonitas y tan blancas. Tan ligeras en el agua y tan torpes en tierra y sobre todo, en el agua y en tierra firme, tan escandalosas.

Parejita paseando




Son kikos, o sea, gallinas enanas. En este caso es una pareja, el oscuro es el kiko, muy chulo él.

La siesta






Este es mi padre echando una siestecilla con una de sus amigas del alma. Se llama Fulgencia, es una pava muy jovencita, como bien se puede ver por su tamaño. La foto fue hecha el año pasado. Ahora ya no le puede permitir estas confianzas, pesa demasiado.

Siempre que veo esta foto noto algo que no encaja, hasta que me doy cuenta de que son las gafas de sol de mi padre. Nunca fue de andar con gafas oscuras, y menos en casa, pero aquí hacía poco tiempo que le habían operado de cataratas en un ojo, y la la claridad excesiva le hacía daño.

Comiendo de la mano





A Fulgencia le gusta mucho el pan, y si se lo dan en la mano le gusta más.